Cuidado de las plantas
jueves, 23 de junio de 2016
martes, 21 de junio de 2016
CUIDADO DE LAS ROSAS
Las rosas son todo color, fragancia, volumen,… Puedes pensar que las
rosas no pueden cultivarse en cualquier jardín o terraza, pero nada más
lejos de la realidad. Y es que la gran mayoría de las rosas modernas requieren de muy pocos cuidados
y son muy resistentes a enfermedades. Como vemos las rosas son las
plantas perfectas para aquellos que queráis un jardín elegante sin
gastar ni demasiado tiempo ni demasiado dinero.
En los rosales de jardín solo tenemos que preocuparnos por los ejemplares más jóvenes que aún no disponen de esas raíces profundas y que, por tanto, necesita de un riego regular, aunque nunca excesivo. Riega directamente en su base para asegurarte que no mojas su follaje, lo que podría favorecer la aparición de enfermedades. Si quieres colocar un manto de hojas o de paja en su base le asegurarás más humedad a los rosales.
En los rosales en miniatura plantados en maceta debemos tener la misma precaución que con los rosales jóvenes cultivados en el exterior, cuidando que la tierra de la maceta siempre esté húmeda. Un turco muy simple: tierra seca es sinónimo de rosas secas.
Hablando de macetas, lo ideal es optar por una maceta de barro
ya que este material permite una ventilación perfecta de las plantas.
Evita sobre todo las macetas de plástico.
La eliminación de las flores marchitas cumple dos efectos: el
primero de ellos es estético, y es que un rosal luce más bello sin rosas
marchistas, claro. El segundo es funcional, y es que eliminando las
flores marchitas estimulamos la aparición de nuevos brotes.
Hablando de eliminar, poda también los tallos que no produzcan rosas,
ya que éstos lo único que consiguen es agotar al rosal. Pódalas lo más
cerca posible del tronco. Además córtalos en bisel opuesto para evitar
acumulación de agua.
Antes de la primera gran floración es conveniente aplicar fertilizante especial para rosas.
Lo ideal es que éste lo elijas en forma de granos, para que puedas
enterrarlo en la tierra y que éste se disuelva progresivamente. Los
rosales son glotones, por lo que puedes aportarles ese fertilizante
orgánico de una forma regular desde el inicio de la primavera hasta
finales de verano.
Cuidado de los alcatraces
Es una planta herbácea perenne que llega a medir hasta 1,50 mts. de altura, cuyo sistema radicular consiste en un rizoma subterráneo, del cual salen directamente sus hojas.
Se utiliza con fines ornamentales, como flor
cortada en ramos para jarrones o floreros, también en ramos de novia, y
como decoración en Pascuas.
Todas sus hojas son basales, sagitadas de bordes ondulados, de color verde oscuro, grandes y lustrosas.
o que consideramos flor es en realidad una inflorescencia agradable y suavemente perfumada, compuesta por una espiga central, el espádice, que
contiene flores femeninas y masculinas muy diminutas, distribuidas en
toda su longitud y rodeada por una gran bráctea de color blanco, llamada
espata.
En zonas donde durante el invierno hay heladas, las plantas sobrevivirán en el exterior, siempre y cuando las macetas estén completamente sumergidas dentro del agua. Sin embargo, el modo más seguro de que sobrevivan durante esta estación es ponerlas en un invernadero o mantenla dentro de casa, en un lugar fresco y, partir de entrada la primavera, situarla en el exterior.
Es una planta herbácea perenne que llega a medir hasta 1,50 mts. de altura, cuyo sistema radicular consiste en un rizoma subterráneo, del cual salen directamente sus hojas.
Todas sus hojas son basales, sagitadas de bordes ondulados, de color verde oscuro, grandes y lustrosas.
Puedes cultivar alcatraces en interiores en contenedores o afuera en tu
jardín. En áreas con climas más cálidos (de las zonas 9 a la 11 en EUA),
los alcatraces crecen perenemente durante todo el año. En los climas
más frescos, puedes cultivar alcatraces anualmente o enterrarlas en
otoño para replantarlas en el siguiente año.
En zonas donde durante el invierno hay heladas, las plantas sobrevivirán en el exterior, siempre y cuando las macetas estén completamente sumergidas dentro del agua. Sin embargo, el modo más seguro de que sobrevivan durante esta estación es ponerlas en un invernadero o mantenla dentro de casa, en un lugar fresco y, partir de entrada la primavera, situarla en el exterior.
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